Como saben,llevamos miles de años de historia,
pero esta no es una historia màs,
es la historia de nuestra historia.
Allà lejos en el tiempo,
Cuando nacìa la patria nuestra,
habìa en las pampas un gnomo travieso,
que como ustedes sabràn son los custodios,
del oro y la plata de la tierra;
entre otros tesoros,
pero acà en nuestros pagos,
habìa mas plata que oro,
y este gnomo lo sabìa muy bien,
asi que tomò su tesoro,
aquel que le habìan dado en custodia,
y para que no se acabara su trabajo,
en unas cuantas paladas arteras,
lo hizo hilo y lo guardò.
Deambulaba por las pampas,
buscando trabajo,pero no cualquier trabajo,
sino uno que lo pudiera hacer,
por muy mucho tiempo,muy mucho.
Para asì ser el mejor de los gnomos,
y el màs respetado entre ellos.
Viendo que no habìa nada nuevo,
debajo del sol que fuese a durar mucho,
se sentò a orillas del Rìo de La Plata,
y se lamentò largamente.
Hasta que de repente se le ocurriò una idèa,
encuadernar con su hilo de oro,
las historias del Rìo de La Plata.
El Rìo de La Plata no tardò en hacerse Naciòn,
y las historias en multiplicarse,
antonces le diò trabajo a muchos gnomos,
pero a cada uno le diò solo un carretel.
Cuentan que los gnomos tenìan,
muchos problemas al principio,
pues habìa muchas historias,
y de ellas tenìan que tomar,
lo fundamental,lo principal,
para que entrara en el cuaderno,
de la vida de aquel de quien narraban,
antes de que se les acabara el carretel.
Y urgentemente se reunieron a discutir,
como debìan hacer ante la situaciòn.
Pues habìa muchas historias,
y tenìan que decidir cuales quedarìan,
en su memoria para siempre,
guardadas como fiel tesoro.
Hubo algunos que dijeron,
que todas las historias de los hombres,
son vanas y no merecìan su memoria,
pero hubo uno muy experimentado,
que al tiempo replicò;
tomemos las historias de aquellos,
cuyas idèas vayan màs allà del cielo,
màs allà de los mares y mas allà del fuego,
porque esos seràn entregados a la tierra,
y es justo que esta tenga memoria de aquel.
Porque nosotros de la tierra somos,
y a la tierra serà entregada la vida de aquel.
Celebraron las sabias palabras del gnomo,
y luego comenzaron la tarea.
Pero pronto se encontraron con una dificultad,
¿como sabrìan cuales eran sus idèas?
y consultaron al mas experimentado,
y esto les dijo: de poetas y de locos,
todos tienen un poco,
asi que lo escribiràn o lo diràn.
Y asì comenzaron su tarea,
sin mirar a los que querìan ir al cielo,
sino al que querìa ir màs allà,
no mirando al que tenìa un amor,
tan inmenso como el mar,
sino al que amaba aùn màs allà,
sin mirar a aquel cuyo temple era fuerte,
sino a aquel cuyo temple de acero
era forjado a fuego.
Asì narraron la historia,
de nuestros hèroes inmortales.
Y la de muchos màs que pasaron.
Y las contaron a los cuatro vientos,
donde reinan seres que a su vez,
se las contaban a otras personas.
Las que a menudo justificaban sus cuentos,
diciendo que se lo contò un pajarìto.
Asì hubo muchas historias,
que inspiraron a otras historias,
aunque no siempre por sus argumentos,
sino por sus creencias y sus idèas,
que de una forma u otra,
expresaban en fin a su manera,
el amor a esta tierra.
Y asì se cumpliò el deseo del gnomo,
de trabajar arduamente encuadernando,
la historia de esta tierra,
la historia del Rìo de La Plata,
Nuestra historia Argentina.
Y sepan que todavìa quedan muchos de esos,
que aman asì esta tierra,
que soportan todo por esta tierra,
para quienes no hay mas cielo que esta tierra,
y todavìa les queda mucho hilo en el carretel.